
Pongamos esto en el cajón de “Sí, ¿por qué no?”.
Como diseñador siempre tuve miedo de tener que trabajar para una campaña política… así que es un alivio que mi primer cliente haya estado tan abierto a distintas sugerencias y soluciones creativas.
O bueno, más o menos. La campaña alternativa no tuvo tanta aceptación con el público objetivo…
Decían que era “de mal gusto” e “infantil e inmaduro, en el mejor de los casos”. Pero qué sabe el pueblo.
Ah, me gusta mi trabajo.
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