Haz tu propio cómic de Bunsen
Oh hai. Este post viene porque me han llegado varios mensajes preguntándome sobre el aspecto técnico/gráfico del cómic, específicamente sobre cómo hago las texturas. Y déjenme decirles: prepárense para decepcionarse. Es tan fácil y obvio que ahora que lo pienso me da pena ponerlo, pero ya tomé los screenshots así que acabemos con esto.
Un cómic de Bunsen se divide en tres etapas:
- Escribirlo (sábados en una biblioteca a la que se supone que ni tengo acceso pero nadie ha notado mi presencia hasta el momento).
- Dibujarlo (domingos en mi sofá, escuchando Daft Punk y Michael Jackson).
- Colorearlo y diseñarlo (durante la semana en mi computadora, tomando café).
Sólo las dos primeras son divertidas, la última es un proceso mecánico más bien aburrido que sólo disfruto porque me da tiempo de escuchar mis podcasts favoritos. Para economizar tiempo uso una serie de trampas que hacen que un cómic pase de boceto a imagen final en un promedio de hora y media (click para agrandar cada imagen).
1. Seleccionar los fondos
Todo comienza con una imagen de 15×9 cms a 600dpis con cuadros prediseñados que me dejan escoger los colores de fondo rápidamente.
2. Ponerle textura a los fondos
La principal, la que hace que tenga “grano” la imagen, es una foto de asfalto en la calle a la que le quemé al máximo los niveles para que quede en blanco y negro absoluto. Por supuesto, sólo el blanco se ve en la tira final (capa: aclarar, 80%).
La de apoyo es una textura de un papel antiguo que uso en casi todos mis diseños (capa: multiplicar, 20% – 40% aprox). Tengo una colección completa pero casi siempre uso el mismo: un scan de altísima resolución del Museo de Historia Natural de Berlin de una libreta de notas biológicas del siglo vetuasaber (hay que exprimir el Dominio Público).
En cada cómic uso esta textura junto con otras dos similares (en los personajes y globos de texto, con un desfase de 1 mm que simula un contorno) para darle profundidad a la imagen y quitarle el look digital que siempre intento evitar.
3. Poner en orden los bocetos
Cuando no cambia mucho la posición de un personaje, utilizo el mismo boceto con algunos detalles modificados (mi libreta está llena de personajes con ocho brazos en posiciones distintas que luego voy borrando conforme necesito). Si tuviera que dibujar uno por uno cada cuadro, me sería imposible hacer el cómic y dedicarme a otras cosas en la vida que me gustan, como oler rosas y patear niños.
4. Colorear
Quien se fije en esas cosas habrá notado en que el aspecto colorido del cómic viene de los fondos que cambian de tono porque los personajes siempre utilizan los mismos tres colores sin variación alguna. Esto lo hago porque de todas las áreas que se supone que debo dominar como diseñador, la del color es la que menos me sale. Así que al diablo con él.
5. Agregar el texto
Hay una parte muy importante de esta etapa: Procurar siempre colar errores de dedo. Cada que ven que falta una letra, un acento o que escribí “anestecia”, es apropósito para poner a prueba sus niveles culturales. No se rian, es en serio.
6. Arreglar los últimos detalles
Borrar líneas que sobren, dibujar orejas que falten (más común de lo que se imaginan) y eliminar bocetos.
7. Agregar el ingrediente más importante
El amor es la parte principal y la clave de todo diseño bien hecho.
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En realidad no siempre lo hago en este orden. Es un proceso mucho más caótico que seguir siete pasos porque cada tira suele tener algún elemento que rompe el sistema y que me obliga a hacer corajes todas las tardes, pero qué le vamos a hacer. Al menos estoy ganando millones de dólares cada semana por hacerlo así que no me puedo quejar.
Por lo pronto, con este sistema mi meta es alcanzar las 150 tiras que me prometí hacer si quería meterme en esto. Y si no se me ocurre nada, no se preocupen, tengo un plan de contingencia para cuando salte el tiburón:
Gracias y felices trazos.
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Update para contestar un par de preguntas que han surgido en los comments:
En realidad no pensaba entrar mucho en detalles técnicos porque hacer un cómic de Bunsen no tiene mucho jugo para un tutorial, pero sí dejé afuera algunas cosas que me gustaría mencionar ahora.
Trabajo a lápiz en una hoja A4 y escaneo a 300 dpis, para luego cortar cada personaje, escalarlo, rotarlo y pegarlo en la posición que yo quiera (borrando todo lo que no necesite para cada cuadro). Como lo que importa en este caso son las formas y no los detalles, el scanner realmente no es necesario. Bien podría obtener el mismo resultado con la cámara de mi celular (y darle por fin un uso a ese aparato, porque nadie me llama nunca… por favor, mándenme mails, ¡quiero amigos!).

Aquí se puede ver lo que mencioné de los personajes con muchos brazos que me evitan hacer los dibujos varias veces y la razón por la que puedo hacerlos en tan poco tiempo. Como sólo es un boceto y hago variaciones por cada cuadro al momento de colorear, se nota poco en el cómic final (al principio también repetía las formas de colores en Photoshop pero se veía artificial y no valía la pena por ahorrar un poco de tiempo).
Los colores los hago con la pluma de Photoshop, usando el mouse. Primero hago los trazos de toda la tira, luego selecciono y relleno con el color que necesite. Por ejemplo, aquí están los trazos que corresponden a la piel:

Utilizo una tableta Wacom para dibujar a mano alzada las líneas y expresiones faciales. Es el único momento en que la uso porque aunque la tableta sirve para muchas cosas, sigo prefiriendo la precisión de los nodos de la pluma a mi mano atrofiada por dos décadas de Nintendo.
Y creo que no hay mucho más que decir. A quien tenga la idea de hacer un cómic le aconsejo que se aviente y no se preocupe mucho por el lado visual porque si no le importa hacer trampas como yo, no es un proceso muy difícil. Aún si fuera difícil al principio, cuando haces más de 20, el cerebro aprende a hacerlo casi automáticamente. Lo verdaderamente importante es el guión y los personajes… y hacer chistes de Tu Mamá, que son los preferidos de chicos y grandes.
Agradezco mucho el interés. Un abrazo.
- J.











