Bunsen (Beta)
Esta semana llegamos a 100 capítulos de Bunsen en seis meses que han traído a mi vida mucha felicidad, amor y brillantina de colores. Para celebrarlo, desempolvé los antiguos y olvidados archivos de los inicios de este cómic (repito, de hace seis meses) para mostrarles de dónde salieron todas estas payasadas.
La página de la izquierda es el primer dibujo que hice cuando decidí hacer un cómic el año pasado. Se trataba de un niño de 13 años que se va a vivir a provincia y su mamá es su maestra en la secundaria (imaginen qué horrible hubiera sido eso). El problema es que después de seis guiones, ya me había aburrido y no se me ocurría nada. Así que a la vuelta de la página empecé a escribir los primeros guiones de Bunsen, que en esa época se llamaba “Laboratorio B” y trataba de los científicos de dicho laboratorio que vivían en conflicto con los del “Laboratorio A”, a los que les pagaban más y les publicaban más artículos en revistas científicas (lo cual les conseguía más mujeres de alcurnia).
Adel era calvo y canoso al principio, pero era demasiado obvio para un científico de caricatura.
Mi primera misión fue diseñar personajes estúpidamente simples para no pasar horas dibujándolos y así tener tiempo libre para mis otros hobbies (coleccionar portavasos de Chilli’s y plantar cebollas), pero como verán, estaban bien feos… excepto el Víctor Beta que está rockeando el air-guitar. Ese está mejor que el que quedó.
Éstos fueron los diseños que utilicé durante los primeros 20 o 30 cómics. Las versiones de ahora son mucho más altos y un poco más discretos.
A la izquierda está el primer MN-96 (nombre oficial de Rey Mono), pero lo despedí porque parecía graffiti o muñeco de vinilo para diseñador trendy y esas cosas me dan dolor de cabeza. Además, tenía pezones y todos ya vimos cómo le fue a Schumacher con eso.
Con Diana todo fue más fácil. Ese primer boceto hecho en 10 segundos fue el que quedó al final y que sigo usando hoy en día. Por eso me cae tan bien.
Originalmente había muchos ratones (y ratonas políticamente incorrectas, como pueden ver) pero empezar con demasiados personajes era una mala idea para alguien que nunca había hecho un cómic en su vida. Otro personaje que no quedó al final fue el Sr. Westinghouse, un frigobar con inteligencia artificial que odiaba a Adel sobre todas las cosas en el universo.
Y éstas son algunas tiras que hice para ir probando el formato de tira cómica (click para agrandar):
Esa fue la primera encarnación de Órvil. Que murió y murió.
Esa fue la primera encarnación de Becario. Que murió y murió.
Hice muchas pruebas dibujando a mano y en digital.
En éstas, por ejemplo, hice variaciones con los grosores de línea. Las líneas son azules porque así puedo pintarrajear lo que quiera en el boceto y en vez de borrarlo a mano, lo puedo eliminar automáticamente con mi aparato computador.
Al final decidí no hacer a mano más que el boceto a lápiz y todo lo demás lo agregaría en Photoshop (aquí hay un post donde detallo cómo se hace cada cómic). En retrospectiva, esa fue una muy buena idea porque no dependo de tener materiales, escritorio, scanner, etc.
Y como verán, mi primer intento de hacerla en color fracasó épicamente por lo que se fue convirtiendo en la versión que publiqué:
–
Gracias por pasar por aquí durante estos meses, de verdad me da muchísimo gusto. Y recuerden que este mes tenemos 2×1 en membresías de Bunsen Premium para los que quieran contenidos extras, entrevistas exclusivas, animaciones, ringtones de Órvil cantando el Chiki-chiki y muchas sorpresas más.
- J.















