Martes Verde: Las Pizzerolas han vuelto
Hoy sucedió algo raro.
Mi cuñada Kelps puso en su blog que encontró Pizzerolas clásicas (redondas) en Walmart:

Emocionado por el regreso de las famosas botanas, lo puse en mi Twitter pensando que iba a recibir cuatro o cinco respuestas como siempre.

Lo que pasó, en cambio, fue una oleada masiva de fans de Pizzerolas que comenzaron a pedirme detalles (que no tenía) y a intercambiar información en Twitter sobre dónde conseguirlas.
En cuestión de minutos, todo se salió de control:
(click para ver en grande)
Reportes de avistamientos. Confirmaciones de compra. Escepticismo ocasional. Pánico generalizado.
Las Pizzerolas habían vuelto. Habían vuelto con una venganza.

¿Qué pasó?
Bueno que algún ejecutivo de Sabritas es UN MALDITO GENIO. Eso fue lo que pasó. Alguien por fin destapó una de nuestras obsesiones latentes y ganará muchos millones con ello.
Hice un canal de #pizzerolas que en menos de una hora estaba repleto gracias a usuarios populares como @isopixel que re-twittearon la foto original de Kelps. La bola de nieve había comenzado a girar y por fin algo pasó en la mente colectiva de Twitter en Español:
Todos nos volvimos locos.

Señores, se acabó la batalla. Sabritas se apoderó de nuestras vidas. Es hora de rendirnos y comprar cajas de Pizzerolas. Toda resistencia es inútil.
De hecho, hacia mediodía había dejado mi trabajo para crear una cuenta que resumiera los avistamientos de Pizzerolas…

Y uno que otro Dato Curioso sobre nuestra nueva botana favorita…

Me estaba divirtiendo sanamente con La Gran Conquista Pizzerola del 2009… hasta fui al Walmart más cercano a comprar unas, pero no tenían, me dijeron que se acabaron rapidísimo. No me sorprende.
Supuse que ahí moriría el asunto y que volvería a mi vida normal pero cinco horas y miles de twits después, realmente me estaba muriendo por unas Pizzerolas… así que me rendí ante la máquina.
Investigué sobre otro Walmart cercano en internet y tomé el camión que me llevaría al final de la obsesión más estúpida que he tenido en años. Fue ahí, bajándome del camión y caminando en la oscuridad tres cuadras para llegar a la tienda, que me di cuenta del monstruo en el que me había convertido. Lo peor fue cuando entendí que si me asaltaban y mataban unos maleantes en el camino hubiera, literalmente, muerto por unas JODIDAS PIZZEROLAS.
Afortunadamente, todo acabó.

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p style=”text-align: center;”>Sí, las Pizzerolas han vuelto… ¿Pero a qué precio?
Ahora, si me necesitan, estaré desvelándome recuperando el tiempo de trabajo que perdí. Mañana nos espera una cruda de Pizzerolas insoportable.
Insoportable, sí…
pero deliciosa.
J.

Update: Pues desde la publicación de este post ha seguido dando vueltas la bola de nieve y… bueno, el caso es que ahora el periódico El Economista habla de Pizzerola-gate y linkea a esta página.
Esto del internet le da a uno sorpresas.
Update 2: ¡NOS DESCUBRIERON, MUCHACHOS! (corro a mi yate pagado por Sabritas)
Alt1040 – “la guía del geek”, esto es – ha hablado.
Update 3: La imagen anterior estaba fuera de contexto. El señor Arcos me aclara que su comentario en su Twitter era una burla a las campañas de marketing virales. Yo, por lo pronto, tengo que enviar a arreglar mi sarcasmómetro.
Update 4: En otro dramático giro en la cibertelenovela que es el Pizzerola-gate, nuestro amigo Amado hizo un descubrimiento arqueológico en una construcción: una bolsa REAL de las pizzerolas originales.
Esto viene a confirmar algunas sospechas de que el empaque que puede comprarse ahora no es, contrario a la creencia popular, exactamente igual al empaque original.
En lo personal, me siento OFENDIDO, ASQUEADO y, he de decir, un poquito HAMBRIENTO.
“Resulta pues que iba yo caminando con mi esposa cerca de una pequeña plaza que acababan de construir, y a unos cuantos metros algo llamo nuestra atencion. Al acercarnos, ambos nos sorprendimos al encontrar semienterrada una bolsa antigua de pizzerolas. Nuestros ojos brillaron al ver ese empaque que con tanto cariño recordabamos”.





